Los analistas anticipan un mayor coste en los bonos sénior y dudas en las calificaciones tras los cambios que prepara Bruselas

La intención de la CE de salvaguardar a los depositantes ante las quiebras financieras tendrá repercusiones en la banca. La primera consecuencia es para la deuda sénior preferente. El hecho de quitarle toda la porción de depósitos no garantizados como compañeros de pérdidas en una quiebra hace que quede más expuesta, según diversos analistas. La segunda ramificación está en la deuda sénior no preferente. Las dudas no se resolverán a corto plazo. La propuesta de la Comisión Europea está en fase de discusión y luego cada país tendrá que trasponerla a su legislación, así que los cambios no llegarán hasta 2025.

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