El conflicto en Irán amenaza con abrir un nuevo frente inflacionista en el flanco del transporte marítimo

Ha empujado a las principales firmas propietarias de los buques a evitar el estrecho de Ormuz y el canal de Suez, clave para los intercambios entre Asia y Occidente. En su lugar, están optando por dar un enorme rodeo por África a través del cabo de Buena Esperanza. El transporte, en definitiva, se vuelve más caro y más lento: sube de precio el combustible que los mueve; también el de los seguros que cubren los daños derivados de la guerra; el desvío por el cabo de Buena Esperanza alarga la travesía entre Asia y Europa alrededor de una o dos semanas, lo que implica a su vez más gastos de personal y carburante; y más tiempo en el agua supone que ese buque no está disponible para recoger otros pedidos, por lo que se reduce la oferta y la pelea por el espacio restante tiende a impulsar las tarifas.

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