Canadá ha lanzado su apuesta económica más ambiciosa de las últimas décadas.

Bautizada como la Megadeducción por Productividad (Productivity Mega Deduction), esta reforma fiscal introduce la amortización o deducción inmediata y permanente para una amplia gama de activos corporativos. La meta es convertir al país en el destino de inversión empresarial más atractivo y competitivo entre las potencias del G7, superando a gigantes como Estados Unidos. El núcleo de la medida rompe con el esquema tradicional de depreciación paulatina de activos a lo largo de varios ejercicios. Las empresas podrán deducir el 100% del coste de sus inversiones en bienes de capital en el mismo año en que comiencen a operar.

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