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La subida del IRPF a las rentas altas preocupa en los despachos de las grandes empresas.

Por una parte, por la gestión de los salarios de los altos directivos que ya forman parte de las plantillas. Por otra, por la atracción de los perfiles de interés para las compañías. Esta medida no solo afecta a la clase directiva, sino al resto de profesionales de alta cualificación y también a los inversores. Hay una competencia fiscal en el sur de Europa “para atraer talento”. Y en esta tesitura, países como Portugal, que “creó un régimen fiscal especial hace varios años para no residentes”, pueden tomar la delantera.