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La economía de Alemania está sufriendo más que nadie en la Eurozona la desaceleración del crecimiento mundial y del comercio internacional.

La fuerte orientación al exterior de esta economía ha paralizado el crecimiento del PIB, que en el último trimestre de 2018 presentó una tasa de variación del 0% trimestral. A pesar de la gravedad de la situación, los frugales consumidores germanos podrían salir al rescate de su economía incrementando el gasto (junto al Gobierno), según se desprende de las últimas encuestas de confianza del consumidor. El bajo desempleo y el aumento de los salarios son la esperanza de Alemania.