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El sector privado de la sanidad está comenzando a prescindir temporalmente de sus profesionales

que actualmente no trabajan directamente en la lucha frente al coronavirus. La patronal calcula que solo en los centros con internamiento de pacientes, los afectados podrían ser 28.000 empleados por procesos de ERTE, pero si se suman otras clínicas las cifras se pueden disparar. El parón de las consultas externas exigido por las comunidades autónomas y el confinamiento de gran parte de la población, provocan que se haya reducido drásticamente la actividad no ligada a la crisis sanitaria. Para esta patronal, perteneciente a CEOE, existe riesgo de quiebra de 325 centros si no existe una reorganización laboral.