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Recibir una herencia puede traducirse en ganar la lotería o tragarse un caramelo envenenado.

Y en los últimos tiempos la segunda opción parece haber prevalecido: el año pasado hubo 623 renuncias a herencias, más que el triple que en 2007, cuando las estadísticas del Consejo General del Notariado recogían 11.048 actos. Las razones de este incremento son varias, pero entre todas podemos destacar DOS: 

  • La primera es consecuencia de la fuerte depreciación que se ha producido en el mercado inmobiliario, lo que ha originado que en muchos casos, el valor del inmueble heredado tenga un valor parecido o incluso inferior al valor de la hipoteca pendiente de pago. 
  • La segunda es la fuerte subida “contra natura” del importe de las plusvalías municipales, que se aplican incluso en los casos en los que la transmisión del inmueble se hayan producido a un precio inferior al de la compra, es decir, que se aplican incluso cuando hay minusvalías, situación sobre la que ya se han pronunciado los tribunales, anulando las plusvalías liquidadas por los municicipio (ver IVTNU. Base imponible en el apartado de JURISPRUDENCIA).

Andalucía, Murcia y Galicia registraron las variaciones más acentuadas, País Vasco y Navarra las más suaves. En lo que va de año, sin embargo, parece que la tendencia se está revirtiendo: en el primer semestre de 2016 el número de desistimientos ha disminuido en comparación con el mismo periodo del año anterior, aunque solo en un tímido 4%.