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La prohibición de contratar puerta a puerta los consumidores domésticos ha tenido un efecto inmediato sobre las empresas que subcontratan este tipo de servicios con las grandes energéticas.

Según cálculos del sector, el fin de esta práctica ha afectado negativamente a una fuerza de venta de más de 5.000 comerciales en toda España. Para paliar sus consecuencias, algunas compañías están buscando vías de colaboración con estas subcontratas en otros segmentos a los que no se ha aplicado la prohibición, como el de pymes, el sector industrial y el de las grandes empresas, todos ellos con potencias contratadas por encima de los 10 kW.