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La creciente desigualdad y la acuciante necesidad de los países de elevar la recaudación

para abordar el desequilibrio de las cuentas públicas tras la pandemia puede hacer de la fiscalidad sobre las herencias y donaciones un "importante instrumento", según la OCDE. De hecho, entre los países analizados la recaudación del impuesto de sucesiones solo sobrepasaba el umbral del 1% del total de ingresos fiscales en Corea del Sur (1,59%), Bélgica (1,46%), Francia (1,38%) y Japón (1,33%). Además, señala la OCDE, si bien estos impuestos pueden afectar negativamente a las sucesiones en empresas familiares, al mismo tiempo pueden reducir los riesgos de asignación incorrecta de capital a herederos menos cualificados. Por otro lado, apunta que los impuestos sobre sucesiones también tienen una serie de ventajas administrativas en comparación con otras formas de impuestos sobre el patrimonio, en particular respecto de los que se recaudan anualmente.