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El despido del liberado sindical que hace un uso ilícito del ordenador de la empresa es procedente.

Así lo establece una sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) a favor de la multinacional francesa de informática Alten. El liberado hizo caer la conexión WiFi con la que se trabajaba en el proyecto de uno de los clientes de la empresa, con lo que peligró el contrato y la seguridad de la información. El TSJM concluye que el sindicalista ha incurrido en una falta "muy grave", tipificada como "fraude, deslealtad y abuso de confianza en las gestiones encomendadas", mediante "la utilización de la red para utilizar programas que facilitan el anonimato en la navegación por la red profunda, interfiriendo en el servicio".