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El año 2020 se cerró con una recaudación que alcanzó los 194.051 millones de euros, un 8,8% menos que en el año 2019.

Salvo en el IRPF, los ingresos disminuyeron en todas las grandes figuras. La razón del positivo comportamiento del IRPF en un contexto tan desfavorable se encuentra en el papel compensador de los salarios y pensiones públicos con un alto crecimiento durante todo el año (otras medidas de mantenimiento de rentas, como los ERTE, no tienen una traslación inmediata en la recaudación del impuesto), a lo que se suma la comparación con el año 2019 en el que se realizaron la mayoría de las devoluciones ligadas a la prestación de maternidad. En el resto de figuras, destacó la intensa caída de los ingresos en el Impuesto sobre Sociedades (se perdió un tercio de la recaudación de 2019), consecuencia no sólo de la situación económica, sino también del elevado importe de las devoluciones solicitadas en el año anterior que hubo que realizar en 2020. Los efectos del confinamiento y de otras medidas restrictivas, así como las limitaciones a la movilidad, se hicieron notar en el retroceso, superior al 11%, en el IVA y en los Impuestos Especiales.