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Los numerosos beneficios fiscales del sistema fiscal español generan pérdidas de recaudación, así como posibles distorsiones sobre la eficiencia y la equidad.

Así al menos lo estima el Banco de España en su Informe Anual de 2017, donde alerta de que las "numerosas exenciones, deducciones y tipos especiales reducidos" alteran la capacidad recaudatoria de las Administraciones Públicas. Esta recomendación llega un día antes de que se vote el dictamen del proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2018, donde el Estado prevé un incremento del 9,3% en los beneficios fiscales del total, hasta los 34.825 millones de euros. El regulador ve margen "para considerar una revisión y definición de la cesta de impuestos hacia estructuras más favorables al crecimiento potencial". Es decir, sugiere ganar peso en la imposición al consumo, subir el IVA, e incrementar impuestos especiales, en particular medioambientales. La recomendación sobre el IVA se ha convertido en clave para un gran número de instituciones, que insisten en que el Gobierno tiene margen para elevar el tributo y aumentar la recaudación.