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Los empleados no pueden oponerse a un ERTE porque la empresa no les haya facilitado la modalidad del teletrabajo.

El fallo de la AN declara que la decisión empresarial está justificada y es proporcional. Concluye que el ERTE adoptado por la compañía era la única solución razonable para superar la crisis por la Covid-19. En su opinión, el teletrabajo es una medida adecuada para frenar la expansión del virus, pero no para ajustar el volumen de la mano de obra durante este periodo a las necesidades productivas. “Resulta carente de toda lógica suponer que la situación de crisis patronal que pudiera implicar un excedente coyuntural de plantilla desaparezca por el hecho de que los servicios se presten en régimen de teletrabajo”, sentencia.