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Las empresas tienen miedo a invertir.

El ICO puso en marcha hace unas semanas una nueva línea de avales, en esta ocasión por 40.000 millones de euros, destinados a inversiones para empresas, sobre todo pymes. Pero el reclamo no ha sido, ni de lejos, el llevado a cabo con los primeros avales públicos para la solicitud de liquidez. De hecho, esta línea ha nacido destinada a prorrogarse en su fecha para su solicitud, según aseguran fuentes bancarias. Pero la apatía por financiarse no es solo exclusiva de las empresas. Los hogares no gastan. Todos prefieren ahorrar. Y si en el estado de alarma el flujo del crédito batía récord, ahora “está en coma”, señala un director de una oficina bancaria. En los últimos meses los clientes ya no piden créditos, solo guardan el dinero.