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La presión fiscal en España aumentó el año pasado en siete décimas, lo cual contribuyó a reducir la brecha existente con sus socios de la UE.

Sin embargo, todavía está prácticamente cinco puntos por debajo de la media comunitaria (40,3% del PIB), por lo que España sigue siendo uno de los países con menor presión tributaria al ingresar menos que el resto por IRPF, IVA y cotizaciones sociales, según los datos publicados el miércoles por Eurostat. Francia, Bélgica y Dinamarca siguen siendo los países que más tasas recaudan, mientras que Irlanda sigue en el otro extremo.