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Europa ha puesto en marcha su primer sistema de control de inversiones extranjeras.

Desde el 11 de octubre, el Reglamento que regula la entrada de empresas de otros países en sectores estratégicos está ya en vigor y además abre la puerta a una revisión en profundidad de todas las operaciones que se han llevado a cabo desde marzo por parte de inversores de fuera de la UE. Bruselas estableció que los Estados miembros y la Comisión pueden presentar observaciones y dictámenes en un plazo de quince meses a partir de que se haya realizado una inversión, lo que en la práctica significa que cualquier inversión extranjera realizada desde marzo de 2020 puede ser objeto de observaciones ex post por parte de los Estados miembros o de dictámenes de la Comisión a partir de este pasado 11 de octubre y hasta junio de 2021. Según fuentes jurídicas consultadas, este extremo resulta especialmente llamativo ya que un nuevo inversor podría haber tomado el control de la compañía en ese plazo, cerrar unas cuentas anuales o incluso desmembrar una empresa, lo que podría generar una enorme inseguridad jurídica.