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El Tribunal Supremo establece que los correos electrónicos

(su impresión o los pantallazos de los mismos) son un medio de prueba válido para sustentar la revisión fáctica en los recursos de suplicación en el ámbito laboral (la impugnación contra los fallos de primera instancia). La sentencia, dictada por el Pleno de la Sala de lo Social el pasado 23 de julio, afirma que "el avance tecnológico ha hecho que muchos documentos se materialicen y presenten a juicio a través de nuevos soportes electrónicos, lo que no debe excluir su naturaleza de prueba documental". Eso sí, subrayan los magistrados, "con las necesarias adaptaciones" como, por ejemplo, ir acompañada de la necesaria autenticación. La controversia a la que pone fin el alto tribunal es si los emails encajan dentro del concepto "prueba documental" del artículo 193 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social. Hasta la fecha se habían dictado un buen número de sentencias contradictorias en este sentido.