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El decreto del alquiler no solucionará los problemas.

En primer lugar, el incremento del tiempo obligatorio en los contratos perjudica más al propietario individual que a los profesionales, que también. Puede que algunos propietarios prefieran retirar sus pisos del mercado porque en caso de necesitar la vivienda, si no lo dejan por escrito, tardarán más tiempo en recuperarla. Y no olvidemos que, en el actual parque de viviendas, hay muchos propietarios que son familias y que tienen un piso o dos en alquiler que les ayuda a incrementar sus ingresos. El mercado español está muy atomizado y el porcentaje de vivienda para alquilar en manos de empresas aún es bajo. Los precios no se moderarán porque la demanda será mayor y la oferta puede que no. Y aquí hay un punto importante respecto a la demanda: el regreso de inmigrantes y expatriados, jóvenes en su mayoría, que su vía de entrada es el alquiler. Con un mes de fianza y dos más adicionales, el arrendador debe elevar sus provisiones ante el riesgo de impago y esto lo hará de una forma: subir los alquileres ante el incremento de costes con seguros de renta complementarios. Y, además, los propietarios van a ser mucho más exigentes con el perfil económico del inquilino.